Robótica por niveles
El curso de todo el ciclo, una sesión por semana, agrupado por edad y por nivel. Cada bloque termina con un robot que funciona y con el alumno explicando cómo lo hizo.
Robótica · programación · electrónica · grupos por nivel
Aquí no se aprende robótica viendo una presentación. Cada sesión empieza con un reto y termina con algo que se mueve, se enciende o falla por una razón que se puede encontrar. Los grupos son chicos, el material alcanza para todos y el instructor está en la mesa, no al frente. Lo que se lleva el alumno no es el robot: es haber entendido por qué la primera versión no funcionó.
Cada sesión abre con un reto y cierra con algo que se mueve. El material está en la mesa desde el minuto uno, no en una vitrina.
Cómo está armado el plan
Todo se agrupa por nivel, no por edad suelta: el alumno entra donde le corresponde por lo que ya sabe hacer. La primera sesión sirve para acomodarlo y, si no quedó en el grupo correcto, se cambia sin costo.
El curso de todo el ciclo, una sesión por semana, agrupado por edad y por nivel. Cada bloque termina con un robot que funciona y con el alumno explicando cómo lo hizo.
Sesión suelta de sábado: sumo de robots, seguidor de línea, dron o impresión 3D. Sirve para probar el taller sin inscribirse a todo un ciclo.
Placas, sensores y actuadores para los grupos grandes: del protoboard al circuito que resuelve un problema real, con soldadura supervisada cuando toca.
Cumpleaños o evento con reto por equipos, robots armados y material para todos los invitados. Vamos al domicilio o se hace aquí en el taller.
Los horarios y los cupos de cada grupo te los pasamos por WhatsApp: cambian por ciclo y preferimos decírtelos al día en lugar de dejarlos escritos aquí.
Lo que un papá pregunta antes de inscribir, contestado sin adornos.
Trabajos, material y mesas de prueba. Sin caras de menores: para eso pedimos permiso por escrito y no lo damos por hecho.
Primero el reto, después la explicación. Se arma en pareja o en solitario según el nivel, se prueba, se rompe y se corrige; la bitácora se escribe en la misma sesión, mientras el error sigue fresco. Al final del bloque hay una demostración para los papás, donde el que explica es el alumno. No damos calificación: damos evidencia de lo que ya sabe hacer.
Los años en el taller enseñan cosas que ningún plan de estudios trae: cuánto dura la atención de un niño de siete, en qué momento un adolescente se aburre de los bloques y pide código, y cuáles son los tres errores de cableado que se repiten en todos los grupos. Eso es lo que hace que una sesión de dos horas no se caiga a la mitad.
Contestado como lo contestamos en el mostrador, sin promesas que después no se puedan sostener.
Abrimos grupos desde los 4 o 5 años con robots de piso que no necesitan pantalla, y de ahí subimos por nivel hasta preparatoria. La edad orienta, pero lo que decide el grupo es lo que el alumno ya sabe hacer: por eso la primera clase es de acomodo y, si no quedó en el grupo correcto, lo cambiamos sin costo.
Grupos chicos, con un instructor a cargo y material suficiente para que cada quien arme lo suyo. Es la diferencia entre un taller y una sala de espera con cajas de plástico: si el grupo se llena, abrimos otro horario en lugar de apretar la mesa.
No. Empieza desde cero y el equipo es del taller: computadoras, kits, placas y herramienta. Si en algún nivel conviene practicar en casa, te decimos desde el principio qué se necesita y nunca es material caro.
Depende del curso, y preferimos decirlo claro. Los kits del curso regular se reutilizan entre grupos y se quedan en el taller. En los cursos de verano y en los talleres de un día el proyecto sí se va con el alumno, porque está pensado para eso.
Dinos la edad y qué días le quedan mejor, y te decimos en qué grupo cabe. La clase muestra se agenda sin compromiso.
Te contestamos por teléfono o WhatsApp el mismo día.