Hatha para principiantes
Postura por postura, con pausa entre una y otra y tiempo para preguntar. Es la puerta de entrada si nunca has practicado o si llevas años sin moverte.
Un estudio de yoga para quien nunca ha practicado y para quien lleva años sobre el tapete. No hace falta ser flexible: hace falta llegar.
Cada estilo pide algo distinto del cuerpo. Aquí está lo que hacemos y para quién es cada práctica; si no sabes por dónde empezar, escríbenos y te decimos.
Postura por postura, con pausa entre una y otra y tiempo para preguntar. Es la puerta de entrada si nunca has practicado o si llevas años sin moverte.
Todo con cojín, bloque y cobija: aquí no hay esfuerzo. Es una clase para el sistema nervioso, pensada para semanas largas y noches que no rinden.
Pranayama y práctica sentada: nadi shodhana para calmar, ujjayi para sostener el ritmo. Media hora que cambia el resto del día.
La postura se enlaza con la respiración y la clase no se detiene. Sudas, te calientas y sales con el cuerpo despierto. Nivel mixto.
Tu Negocio es un estudio de yoga en Ciudad de México. Aquí se viene a respirar y a mover el cuerpo con alguien que te mira y te corrige: eso es lo que un video no te da. No necesitas ser flexible, no necesitas experiencia y no necesitas ropa especial. Vienes como estés, te prestamos tapete y bloque, y la maestra ajusta la clase a lo que hoy puede tu cuerpo. Trabajamos con grupos que caben en el salón, porque nadie corrige a cuarenta personas a la vez.
Llega diez minutos antes la primera vez: alcanzas a dejar tus cosas, saludar y acomodar tu tapete sin prisa.
Piso de madera, luz que entra de lado, props para todos y un cupo que le permite a la maestra llegar hasta el fondo del salón.
La práctica de quien te acompaña se nota en detalles pequeños: cómo te acomoda un bloque, cuándo te deja quedarte en una postura y cuándo te pide salir. En Tu Negocio la clase la da alguien con formación y con horas de práctica encima, que sabe qué hacer cuando aparece una rodilla sensible o una espalda que lleva ocho horas en una silla.

El yoga no es una postura difícil en una foto: es volver mañana. Por eso aquí no se empuja a nadie a un rango que su cuerpo no tiene, ni se promete que la práctica cure lo que le toca a un médico. Lo que sí ocurre, y se ve en semanas, es que duermes distinto, que la espalda deja de avisar y que una hora sin teléfono se convierte en la parte más ordenada del día.
Si tu duda no está aquí, mándala por WhatsApp: contestamos con el mismo detalle.
Sí, y es justo el motivo para venir. La flexibilidad es resultado de la práctica, no un requisito para empezar. En la clase para principiantes se usan bloques y cinturón para acercarte el piso; el bloque no significa que no puedas, significa que hoy el piso está más lejos.
No, pero la maestra necesita saberlo antes de que empiece la clase. Para el embarazo existe la clase prenatal, adaptada por trimestre. Con una lesión, una cirugía reciente, presión alta o glaucoma conviene empezar en sesión privada y traer la indicación de tu médico.
Te prestamos tapete, bloque, cinturón y cobija; si ya tienes el tuyo, mejor. Ropa cómoda con la que puedas doblarte y estirarte, y nada en los pies: la práctica es descalzo. Trae agua y, si sudas fácil, una toalla chica.
Hatha o restaurativo. Hatha va postura por postura, con pausa para explicar y corregir; restaurativo es puro descanso con soporte. Vinyasa y ashtanga piden ritmo y algo de práctica previa, y yin es intenso de otra manera: posturas largas en el piso.
Escríbenos qué buscas y desde dónde vienes, y te decimos qué clase te conviene y a qué hora hay lugar.
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