
Cata guiada
Cuatro a seis vinos de la casa servidos en orden, con pan y queso de la región. Alguien de la bodega te acompaña y te explica de dónde sale cada uno: el suelo, la altura y la noche fría que le dio su carácter. Dura entre 45 y 75 minutos.
Camina la hilera, entra a la sala de barricas y prueba lo que la temporada dio. Se reserva antes, porque cada grupo va acompañado.
Aparta tu visitaCiclo solar de la vid
La bodega no se explica con adjetivos: se camina, se huele y se prueba. Elige con cuánto tiempo vienes y nosotros acomodamos el resto.

Cuatro a seis vinos de la casa servidos en orden, con pan y queso de la región. Alguien de la bodega te acompaña y te explica de dónde sale cada uno: el suelo, la altura y la noche fría que le dio su carácter. Dura entre 45 y 75 minutos.

Recibes una selección de la casa cada mes o cada dos meses, con precio de socio y acceso a las ediciones que no llegan a tienda. Puedes recogerla aquí o pedir que te la enviemos; se entrega a mayor de edad con identificación.

Caminata entre las hileras hasta la sala de tanques y el reposo de barricas, para ver cómo se va haciendo el vino a lo largo del año. Cierra con una cata en la terraza. Es tierra y grava: conviene calzado cómodo, sombrero y bloqueador.

Mesa larga de tres a cinco tiempos, cada uno con su vino servido a la temperatura que le toca. La cocina trabaja con producto de temporada, así que el menú cambia; se confirma contigo al reservar y se avisa de cualquier alergia.
Los precios y los horarios los mantiene la bodega; en vendimia conviene apartar con semanas.
En Tu Negocio puedes recorrer la hilera, meter la mano en la tierra y después probar lo que esa tierra dio. No hacemos catas de catálogo: servimos lo que hay, explicamos por qué sabe así y te decimos con franqueza cuál te va a gustar y cuál no. Los días son calientes y las noches frías, y esa diferencia —que aquí se siente en la piel— es la que concentra la uva. Reserva con tiempo: el cupo por horario es corto porque alguien de la casa acompaña cada grupo, y preferimos atender bien a quince que de prisa a cincuenta.
La vendimia en México va de julio a septiembre, no en otoño, y es cuando la bodega se vuelve otra cosa: se corta de madrugada, se trabaja con calor de verdad y el valle se llena. Después vienen meses callados —la poda, el reposo en barrica— que casi nadie ve y que son los que deciden el vino. Por eso cuidamos las dos temporadas: en vendimia recibimos con todo, y en los meses tranquilos la visita se disfruta mejor porque hay tiempo de explicar. Si es tu primera vez, el mes tranquilo enseña más.
La altura y la noche fría hacen la mitad del trabajo; lo demás es no estorbar.
Para cata y recorrido, casi siempre sí: hay cupo por horario porque alguien de la bodega acompaña a cada grupo. Si sólo quieres comprar vino, puedes pasar a la tienda sin reservar, aunque en fin de semana de temporada alta conviene avisar antes para asegurar lugar.
Sí, a buena parte del país. El vino viaja en empaque especial y se entrega a una persona mayor de edad con identificación. Hay paqueterías que no aceptan alcohol y hay temporadas de calor en las que preferimos esperar unos días o mandarlo climatizado, antes que arriesgar la botella en un camión caliente.
Es la pregunta más frecuente y la respuesta honesta depende del día. En general recibimos familias en las áreas de jardín, y las mascotas son bienvenidas en exteriores y con correa. La cata en sí es para mayores de edad. Escríbenos antes de venir y te confirmamos cómo está el día que quieres visitarnos.
Un recorrido con cata toma entre hora y media y dos horas. Se camina sobre tierra y grava entre las vides, así que calzado cómodo, sombrero y bloqueador. En vendimia hace calor de verdad. Conviene llegar diez minutos antes para empezar todos juntos.
Si tu duda no está aquí, mándala por WhatsApp y te contestamos el mismo día.
Cosas que sostenemos todo el año, no promesas de temporada. Lo que cambia con el calendario te lo decimos al reservar.
Si necesitas algo que no ves en la lista, pregúntanos: casi siempre se puede.
El mismo valle en cuatro momentos del año.
De julio a septiembre el valle no se parece a sí mismo: se corta uva desde temprano y la bodega huele a mosto todo el día. El resto del año hay menos gente y da tiempo de preguntar todo con calma.
Escríbenos por WhatsAppPiso de tierra y grava entre las vides: calzado cómodo, sombrero y bloqueador.
Llámanos o escríbenos y te apartamos lugar. Si vienes en grupo, dinos cuántos son para preparar la mesa.
El último tramo es camino de terracería; toma con calma la entrada.
Efectivo · Transferencia · Tarjetas
Dinos fecha tentativa y cuántas personas; te contestamos con opciones.