I La certeza queda por escrito
En Tu Negocio damos fe de los actos que cambian la vida de una familia o de una empresa: la casa que se compra, la voluntad que se deja escrita, el poder que permite a otro firmar. La fe pública convierte un acuerdo entre particulares en un documento que hace prueba plena, y esa es la única razón por la que existe una notaría. Trabajamos en Ciudad de México con la idea de que entiendas cada renglón de lo que estás firmando.
El expediente se arma antes de la firma, no después.
II Acompañamiento de principio a fin
Un trámite notarial casi nunca depende sólo de la notaría: hay certificados, avalúos, un Registro Público y a veces un banco marcando la fecha. Nuestro trabajo es que eso no te caiga encima. Te decimos qué llevar antes de venir, reunimos lo que se puede reunir por ti y te avisamos en cada etapa, también cuando algo se atrasa.
III El protocolo: donde el acto vive
La escritura que se firma no se va contigo: se queda asentada en el protocolo, el libro donde la notaría resguarda cada acto junto con los documentos que lo sustentan. Tú te llevas un testimonio, con el mismo valor probatorio. Por eso una notaría puede expedirte una copia autorizada muchos años después, cuando el papel que guardaste ya no aparece.